CASO EL FRONTON: 33 AÑOS DE INJUSTICIAS

Lo que sucedió los días 18 y 19 de junio de 1986 no debería haber sido una sorpresa, pero lo fue terrible por cierto.

Tras seis años de guerra antiterrorista, el Perú estaba perdiendo la batalla no por incapacidad de las Fuerzas Armadas y las tres instituciones policiales que entonces combatían a ese fragelo sino por qué los dos gobiernos que habían afrontado la lucha no habían tomado, cómo debían, la decisión política de enfrentar a las organizaciones terroristas que habían puesto en jaque al Perú .

Las cárceles estaban llenas de delincuentes terroristas pero la negligencia de los fiscales y jueces para hacer justicia, hacía que muchos salieran por exceso de carcelería sin afrontar un juicio. Incluso a la hora de enfrentar a la justicia, muchos jueces actuaban en complicidad liberando a terroristas.

En aquellos años, ya existía un vocero clandestino de Sendero Luminoso que incluso se vendía abiertamente y desde donde se hacía un llamado para que las cárceles sean “luminosas trincheras de combate”. Los abogados de los terroristas eran “correas de transmisión” de órdenes y planes y un aparato clandestino denominado “Socorro Popular” dotaba de todo lo que necesitaban los terroristas dentro o fuera de las cárceles. Incluso está probado que los comedores de diversas universidades estatales alimentaban a los terroristas en libertad. El Estado cebaba a sus propios verdugos.

Tras el cambio de gobierno en julio de 1985, unilateralmente el MRTA planteó una tregua con el gobierno aprista, la que romperían violentamente meses más tarde, enfrascándose a la vez con Sendero Luminoso en una lucha sin cuartel en determinadas zonas del país para lograr su control.

Las cárceles donde estaban recluidos los terroristas eran el reflejo de la inacción del Estado para enfrentar al terrorismo.  El Estado no imponía la ley sino cedió total iniciativa a los terroristas, quienes tomaron el control de sus lugares de reclusión, teniendo incluso las llaves de los pabellones y con ello impidiendo la entrada de la Policía y de los funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario para realizar cualquier tipo de control. Es por ello que incluso no se sabía exactamente el número de encarcelados tal como sucedió en la Isla del Frontón el 18 de junio de 1986, a la par de los penales de Lurigancho y Santa Bárbara, días en que se produjo un motín tras cuyo final las autoridades no supieron dar una cifra exacta del número de muertos.

En este artículo nos referiremos al debelamiento que realizó la Marina de Guerra del Perú, el que tras 33 años sigue siendo motivo para que quienes intervinieron para poner orden sean juzgados por supuestos delitos, entre ellos de ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones forzadas e incluso del “uso excesivo de la fuerza”. En suma los que ayer fueron derrotados, hoy intentan “cobrarse la revancha” a la par de lo que hicieron en su momento con el asesinato del Contralmirante Juan Carlos Vega Llona  en 1988. Vega Llona junto con el hoy Almirante en situación de retiro Luis Giampietri Rojas fueron quienes comandaron el debelamiento del motín ocurrido en El Frontón.

Cabe destacar que durante los días del debelamiento se llevaba a cabo una reunión de la Internacional Socialista (que agrupaba a partidos socialdemócratas del mundo) quienes en vez de ponerse al lado de la ley, lanzaron sendas condenas al operativo; motivo por el cual el entonces Presidente Alan García se apuró en tomar distancia de los supuestos “excesos” haciéndole el juego a la izquierda marxista cuyos representantes en el Parlamento Nacional exigían que se “castigara” a quienes habían hecho cumplir la ley.

Es así que hoy en día tras 33 años de ese suceso, al que la organización terrorista Sendero Luminoso conmemora como “el día de la heroicidad”, decenas de marinos siguen siendo juzgados en medio de una  investigación parlamentaria; de dos procesos en el Fuero Militar; de tres procesos que fueron acumulados en uno solo; de dos procesos supranacionales, uno de los cuales ni fue sabido por los procesados durante cuatro años, que concluyeron en que no había razones para acusar a los marinos de delitos de “lesa humanidad”; reaperturas del proceso  e incluso con una cuestionada maniobra del Tribunal Constitucional que fue en contra de un dictamen previo que  determinaba la prescripción de los supuestos delitos imputados. También debemos mencionar dos Habeas Corpus uno de ello sólo surtió efecto para un marino más no para los otros y el segundo que fue “enmendado” por decisión del Tribunal Constitucional, como se mencionó anteriormente. 

El debelamiento del motín en El Frontón no fue un paseo ni mucho menos. Por largo tiempo los terroristas detenidos en ese centro de reclusión se prepararon para resistir realizando no solo refuerzos en las estructuras sino una serie de túneles así como almacenando alimentos, armas artesanales y también modernas y otras vituallas lo que les permitió enfrentar la intervención de los efectivos de la Marina de Guerra del Perú, ocasionándoles tres bajas en combate y más de 20 heridos, muchos de ellos de gravedad.

Cabe señalar que era tal el grado de negligencia del Estado que el propio Director del Penal El Frontón así como el fiscal y el juez de turno pusieron una serie de trabas para la intervención de la Marina de Guerra, pese a que el propio Gobierno había ordenado el debelamiento de los motines tras el fracaso de una llamada Comisión de Paz quien intentó “negociar un acuerdo” con los amotinados.

En total murieron aproximadamente 118 terroristas y 34 sobrevivieron, todos ellos identificados con Sendero Luminoso. Este operativo fue señalado como “una matanza” motivo por el cual hasta hoy se comete la tremenda injusticia de seguir procesando a 34 marinos que cumplieron con su deber. Es menester por tanto que pasados 33 años se cierre de una vez por todas este caso y que no haya otro defensor de la Patria que muera sin saber que ha sido absuelto.

Años más tarde, recién en el gobierno del Presidente Alberto Fujimori en el marco de una nueva Estrategia Antiterrorista, el Estado pudo retomar el control de las cárceles con lo que éstas dejaron de ser las mal llamadas “luminosas trincheras de combate”. La derrota militar del terrorismo se logró pero no hay duda que no se logró el triunfo en los campos de la ideología ni de la política.

Ya es hora que el Estado tome cartas en el asunto a fin de evitar que en un futuro cercano tengamos que volver a sufrir un baño de sangre como el que sufrió el Perú por casi 20 años.

Anuncios

139 AÑOS DE GLORIA

139 años después el Gigante Francisco Bolognesi y los bravos del Morro de Arica nos siguen mostrando el camino. El que conduce a la Gloria y a la Inmortalidad.

El Coronel Francisco Bolognesi estaba ya en el retiro pero acudió presto al llamado de la Patria en peligro, como lo está hoy el Perú. Se enfrentó a la adversidad con decisión, valor y un inconmensurable amor a la Patria.

La Guerra con Chile estaba perdida desde el 5 de abril de 1879 y seguro que antes. La traición y cobardía lo había configurado así. Cómo quizás estemos a punto de caer hoy “gracias” a los que siguen robando al erario nacional y también envenenando a la niñez y juventud con ideología aberrantes, con la pretensión de legalizar el “consumo recreativo” de las drogas y con agendas de muerte que solo buscan destruir a nuestra Patria.

“Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho” fue el juramento de 1858 titanes el 5 de junio, tras lo cual se inició el bombardeo a las posiciones peruanas. Sabían que se enfrentaban a un enemigo triplemente superior y mejor armado más no superados en moral ni valentía. Fue el último intento por frenar la invasión de nuestra Patria. Ya habíamos sido derrotados en el mar. Miguel Grau y los valientes del Huáscar ya habían ofrendado su vida y los incapaces y traidores nos seguían gobernando. Sin embargo con Francisco Bolognesí había hombres dispuestos a morir en defensa de su Patría; Manuel de la Torre, José Joaquín Inclán, Alfonso Ugarte, Marcelino Varela, Justo Arias y Araguez, Francisco Cornejo, Benigno Cornejo, Francisco Chocano, Ramón Zavala, Ricardo O Donovan, Roque Saenz Peña, Juan Guillermo More, Juan Pablo Ayllón, Mariano Bustamante, José Sánchez  y otros más.  El 7 de junio se inició el asalto al Morro de Arica y con ello el tránsito a la Inmortalidad de cientos de peruanos, no olvidando que entre ellos también hubo marinos presentes.

Pisagua, Agua Santa, San Francisco, Tarapacá, Los Angeles, el Alto de la Alianza y finalmente Arica. En todas ellas sobró heroísmo pero faltaron armas, municiones y pertrechos. Los gobernantes de entonces como hoy, no cumplieron su papel con eficiencia y patriotismo.

Miles de peruanos siguieron derramando su sangre. San Juan, Chorrillos, Miraflores, en la Defensa de Lima. Ancianos, adultos y hasta niños como Manuel Bonilla no arriaron las banderas. Con su sangre lavaron el honor de la Patria. Lima fue entregada por el alcalde Rufino Torrico a los invasores. Sin embargo en todo el Perú la defensa siguió, en Canta, en Marcavalle, Concepción y Pucará, en la Campaña de la Breña encabezada por el Mariscal Andrés Avelino Cáceres, Huamachuco y tantos otros lugares donde hubo un peruano dispuesto a pelear.

Hoy cantemos el Himno Nacional con fervor, no aquel falso que algunos pretenden utilizar para hacernos olvidar que hay Intereses Sagrados que defender. Recordemos el Juramento Sagrado que cumplieron hasta quemar el último cartucho y no aquella falsa “historia” que ha sido escrita para hacer olvidar a nuestros héroes. A aquellos que defendieron el Perú hace 140 años y a los que la defendieron en otros teatros de operaciones y luchando contra el terrorismo.

Peruano con o sin uniforme, no permitamos que nuestra Patria sea mancillada de nuevo. Que el ejemplo de Bolognesi y los 1858 hombres que lo acompañaron sea el faro que ilumine nuestras vidas. Gloria eterna para ellos.

7 de junio, DIA DE LA RENOVACIÓN DEL JURAMENTO DE FIDELIDAD A LA BANDERA¡

VIVA EL PERU¡

Artículo publicado también en:

https://eloraculodedontribi.blogspot.com/

PERU, AMIGO Y SOLIDARIO

Hoy en día la llegada de 750 mil venezolanos a nuestro país se ha convertido en un evidente problema con muchas aristas, desde una de orden económico hasta los de orden de seguridad, en algunos casos.

El Perú en 1532 recibió a los primeros extranjeros que vinieron a quedarse en nuestro suelo. Se dice que antes llegaron desde la Polinesia y allende los mares pero no se quedaron.

En la época del Virreinato vinieron del Africa como esclavos y luego ya con la República otras grandes migraciones como la italiana, francesa, china, alemana, tirolesa,  japonesa y otras. Todos ellos forjaron nuestra Nación con sus costumbres, incluyendo sus comidas que hoy son parte de algo tan querido por nosotros como la gastronomía.

En los años 50s con el boom de las ciudades se inician los grandes movimientos migratorias de los Andes a las ciudades, principalmente Lima, y en particular en sus periferias formándose los pujantes distritos de Comas, San Juan de Miraflores, San Martín de Porres y poblando los cerros de Lima (San Cosme, El Pino, San Cristóbal y otros).

A la par los primeros peruanos partieron a los Estados Unidos, como mi prima Luisa que cuidó mis primeros días de vida luego que mi madre se pusiera mal luego de mi nacimiento. En los años 70s con el Velascato miles de peruanos, sobre todo empresarios y profesionales de la clase media,  se fueron a Venezuela y a Ecuador huyendo de la dictadura filo comunista. A la par vinieron al Perú muchos chilenos y argentinos huyendo de regímenes militares anticomunistas.

Ya en los 80s una segunda ola de migrantes que huían del terrorismo asentado en los Andes llegaron a la costa (Lima, Ica y otras ciudades) sobre todo de Ayacucho, Huancavelica y otras regiones y  miles de pujantes puneños  emigraron a Arequipa , Moquegua y Tacna donde se convirtieron en los principales comerciantes de la zona.

Pero a su vez, escapando de la peor crisis que haya afrontado nuestro país, miles de peruanos comenzaron un éxodo que comprendió a casi 3 millones de personas. El destino de los más afortunados fue Estados Unidos y posteriormente Europa (España, Italia, Francia, Alemania y otros países). Hay que decir también que varios países europeos , fieles a una mal entendida protección de los “derechos humanos”, dieron protección a terroristas (Bélgica, Inglaterra, Alemania, Suecia, Francia, España y otros). Otros peruanos con menos recursos emprendieron el éxodo a Chile y Argentina principalmente.

Con el auge del Perú (1995-2011), el Perú recibió a muchos chinos que venían a trabajar a empresas chinas y tras la gran crisis del 2008 llegaron cientos de españoles a desempeñarse, en muchos casos,  en importantes puestos dadas sus competencias profesionales pero también como inversionistas y en puestos de menor jerarquía.

Y llegamos a los años recientes en los que la crisis venezolana ha traído a nuestras tierras, una cifra cercana a los 750 mil llaneros. Muchos buenas personas, algunos desgraciadamente han delinquido. No hay una política migratoria que asegure que esto pase.

Esta  migración ha traído consigo una sobre oferta de mano de obra en sectores principalmente servicios, en detrimento de los sueldos a pagar y, para algunos, quitándoles oportunidades a nuestros compatriotas. También debemos decir que ha habido una presión de demanda  de servicios educativos, de salud y en el transporte público vemos movilizarse a diario a cientos de vendedores ambulantes, cuya presencia también se nota en las calles de toda la ciudad.

Frente a todo ello han aparecido voces afiebradas como las del Hermanón RBC y otras que pedían o piden la expulsión de todos. Un sinsentido lógicamente. Mano dura con los que delinquen pero también una mano solidaria y amiga a quienes intentan labrarse un futuro en nuestras tierras. A quienes opinan cerrar las puertas a los venezolanos,  recordarles que todos tenemos a un familiar o amigo que se fue del Perú, incluso en condiciones de ilegales y que la gran mayoría de los limeños somos hijos de padres provincianos que migraron a la capital.

Hoy no es como antes. Las comunicaciones casi en tiempo real que permiten estar al tanto de la familia, leer las noticias sobre la tierra que dejamos e incluso escuchar nuestras radios favoritas, lo que hace más tolerable la lejanía; sin embargo la ausencia de contacto físico con nuestra familia y amigos, la nostalgia por lo dejado atrás e incluso el paisaje donde vivimos (sea el mar, las montañas o nuestro barrio) nos pasan factura. Los inmigrantes tienen que enfrentarse a nuevas costumbres, a nuevos ritmos de trabajo y a la necesidad de forjar nuevos círculos de amigos. Felizmente para los peruanos inmigrantes hoy en día en muchos lugares del mundo la gastronomía peruana ya internacionalizada se puede conseguir en lugares tan lejanos como Madrid, Londres, París, Miami, New York o en la propia Sudamérica como en Bogotá, Santiago, Buenos Aires o La Paz.

Y finalmente, creo que en el caso de los venezolanos tenemos una deuda que saldar sobre todo por los miles de peruanos que se afincaron en ese país en los 70s, tal como lo dijimos líneas arriba.

Recordar también que muchos inmigrantes al Perú forjaron nuestras grandezas y que muy buenos s amigos han adoptado al Perú como segunda Patria, gracias que el Perú siempre ha sido, es y será una Nación Amiga y Solidaria.

NI OLVIDO NI PERDON

Este 3 de junio se cumplen 30 años de un sangriento atentado que enlutó seis hogares peruanos como consecuencia de aquel.

En la cuadra 12 de Jirón Junín en pleno Barrios Altos, lugar que tanto repiten algunos cuando quieren decir algo, un comando terrorista atentó contra un bus que trasladaba a efectivos del Glorioso Regimiento de Caballería Húsares de Junín N° 1 cuando iban a relevar a sus compañeros de armas en Palacio de Gobierno. Cabe señalar que este regimiento era la Escolta Presidencial.

Ningún huérfano recibió “compensación del Estado” y en el llamado Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) no mencionan este vil acto y por supuesto menos lo condenan.

Leía el Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación CVR  en el cual desarrollan en siete páginas y dos líneas  lo que llaman “masacre” no sé si como condena o qué. Señala que el atentado fue cometido no una organización terrorista sino por un “partido político”. Primer “lapsus” que repiten a lo largo del Informe así como señalar que estos atentados terroristas eran parte de “un conflicto armado interno”.

A lo largo de las líneas que dedican a este atentado señalan  “la negligencia” de tres oficiales debido a las fallas de seguridad en la ruta y en la movilización de los dos buses”, ello amparado en un Informe del Ministerio de Defensa.

El informe de la CVR menciona a un terrorista que manifestó ser parte de ese comando que cometió el atentado pero que luego se desdijo. Por su parte el vocero de Sendero Luminoso, El Diario, reivindicó el atentado pero la CVR tan ágil para tomar declaraciones de “sobrevivientes terroristas de Los Molinos, en esta ocasión dice “no haber encontrado ninguna información al respecto”. Sin embargo, este Informe manifiesta haber querido tomar manifestación a cuatro de los heridos pero que no concurrieron.

Finalmente fueron seis los fallecidos, según el Informe de la CVR  y el libro En Honor a la Verdad, Informe Oficial del Ejército Peruano,  Soldado SM Antonio Bogona Monforte, Soldado SM Elisban Cueva Lliuya, Soldado SM Ronny Cavero Cárdenas, Soldado SM José Janjachi Toribio, Soldado SM Mauro Ojeda Cárdenas, Soldado SM Roberto Camacho Ramos; así como 37 heridos entre ellos 25 militares y 12 civiles, siendo 5 de los heridos, de gravedad.

El Informe de la CVR “condena el atentado” al que no califica de terrorista y lamenta que ninguno de los autores directos haya sido sancionado. Hoy vemos cuán auténticas podrían ser esas palabras si tras 30 años de este trágico atentado, no se realiza ninguna ceremonia en recuerdo de esas muertes y menos en el LUM haya ocurrido un homenaje a los más de 30 mil muertos en manos de los terroristas a los 39 años del “inició de la guerra que la organización terrorista (no partido político) declarara la guerra al Perú. 

Rindamos homenaje a los peruanos que dieron su vida o parte de ella para defender al Perú de la insania terrorista y también condenar a todos aquellos que con su silencio o actuar sigiloso permitieron que ocurriera un baño de sangre en nuestra Patria.

NO MAS HUMO

En los años de la “guerra fría” los países comunistas buscaban derrotar en todos los campos a los países  occidentales, incluyendo por supuesto en el deportivo. El momento cumbre de estas “batallas deportivas” era en las Olimpiadas entre los  Estados Unidos y la entonces Unión Soviética y a nivel Panamericano entre los Estados Unidos y el satélite rojo, Cuba.

Para triunfar y mostrar la superioridad del “nuevo hombre” que representaba al mundo comunista no importaba usar cualquier arma, entre ellas el doping, como luego con el avance de la ciencia se determinó. Incluso hubo un estudio de la Inteligencia estadounidense que mostraba cómo los campeones olímpicos no solo soviéticos sino de toda la órbita comunista “desaparecían” al poco tiempo de dejar el deporte activo. ¿Sería acaso que muchos de ellos no aguantaban las consecuencias del uso de sustancias y hormonas que les permitían lograr mejores resultados?

Lo cierto que en aquellos años, el deporte era un vehículo de propaganda y si bien los deportistas que representaban a los países comunistas eran en teoría “amateurs”, eran auspiciados directamente por el Estado por lo cual su dedicación era a tiempo completo, cómo no podía ser de otra forma.

Tras la caída de la Unión Soviética y del Muro de Hierro, la competencia se desarrolló entre los Estados Unidos y la República Rusa, entrando a terciar la China y otros países aunque aún muy lejos de los tres mencionados. A nivel Panamericano, Estados Unidos sigue reinando y la otrora potencia Cuba ha cedido su espacio a Canadá, Brasil y México pues la pobreza de su economía ya no da para más.

Hoy en día, el deporte netamente amateur ya no existe. Y no puede ser de otra forma. Es tan alto el nivel de competencia que es necesario el patrocinio de grandes empresas que no dejan la oportunidad de convertir a las grandes estrellas en sus imágenes corporativas y con ello vender más. Siendo así el panorama tenemos a grandes atletas que son auspiciados por grandes marcas como el caso del retirado Usain Bolt que participó hasta hace poco en las Olimpiadas pero hay también la incomprensible limitación para que los astros del fútbol mundial o del basket de la NBA participen en las justas olímpicas.

Siendo esto a nivel de los deportistas de élite, nuestros principales deportistas no están excluídos que requieran el apoyo de la empresa privada así como del Estado. Un deportista exitoso es imagen para que nuestra juventud lo imite y para ello dedicarse al deporte y por ende alejarse de vicios como el alcoholismo y el consumo de las drogas.

A pocas semanas que el Perú sea sede de los Juegos Panamericanos, complace ver el casi cumplimiento de las metas de construcción de infraestructura deportiva que esperemos que sea el más importante legado para la juventud deportista. Lamentablemente no esperemos mayores éxitos deportivos, máxime que muy poco se ha hecho para fomentar el deporte en el país y menos  el de alta competencia.

El resultado de los pasados Juegos Panamericanos en el 2015 (3 medallas de oro, 3 de plata y 6 de bronce) es poco probable que sea superado máxime que en los pasados Juegos Sudamericanos del 2018 quedamos en séptimo puesto, muy por debajo de las potencias sudamericanas encabezadas por Brasil y en el reciente Sudamericano de Atletismo, categoría mayores, solo logramos 1 medalla de plata y 4 de bronces, quedando en noveno lugar entre doce participantes,  solo superando a Bolivia, Paraguay y Surinam.

Es hora de la promoción  del deporte en la niñez y juventud a fin de formar personas integrales y a la par de ello, invertir en los mejores representantes para que participen en los torneos de alta competencia y nos den las medallas que lamentablemente los actuales deportistas, pese a su esfuerzo y dedicación, no lo pueden hacer.

Esperemos no ver a algunos “dirigentes” ganar cámaras con los pocos éxitos que se puedan lograr y menos que nos sigan “vendiendo humo”. Desgraciadamente “no somos un país de ganadores”. Los nulos títulos y medallas de oro lo confirman.

Ojalá que podamos tener vida aún para ver los éxitos de un trabajo planificado y que la inversión millonaria que se ha hecho en la construcción de infraestructura deportiva no se pierda entre el óxido y el olvido sino que sea el lugar donde nuestros atletas se formen para lograr los éxitos deportivos deseados.

DOBLE INDIGNACION

Pensé solo escribir acerca del inexcusable acto cometido por un “periodista” de un diario local; sin embargo la coyuntura vuela y a ello tengo que exponer mis puntos de vista sobre el acto totalmente antidemocrático del inquilino precario de Palacio de Gobierno.

Ambos actos, sin duda alguna, atentan contra la vida democrática del país, la convivencia pacífica y el legítimo derecho de la ciudadanía a que se respeten sus derechos políticos y de toda índole.

Por largos años el insulto y las mentiras alimentaron la política nacional. Recuerdo cómo asquerosas caricaturas de la revista OIGA (“Ají Molido”) insultaban a Haya de la Torre sin que nadie parara eso. Los adversarios políticos se convirtieron en enemigos, algo que pasó también a fines de los 90s con la llamada “prensa basura”. Hoy esto que tanto algunos cuestionaron, se vuelve pan de cada día. Titulares de diarios y de noticieros esparcen odio y basura. Antes fue Keiko Fujimori, Alan García y todo aquel que fuera blanco de cierto sector aberrante. Este sábado fue la congresista Rosa María Bartra.

Pocos adversarios salieron a protestar, pero aquellos que reclaman “tolerancia y respeto a los derechos humanos” callaron en mil idiomas, tal como callaron o asolapadamente se convirtieron en cómplices del mayor baño de sangre que sufrió nuestro país. ¿Qué autoridad moral podrán tener aquellos que hoy festejan en redes sociales el soez despropósito sufrido por Rosa María Bartra?

Si una ciudadana investida por el voto popular es víctima de ello, qué podrá pasar con cualquier persona, sin la mínima capacidad de respuesta. ¿Qué están esperando como respuesta? Acaso tendremos que actuar en defensa de nuestro honor, ya no con la ley sino con los puños?  Martha Chávez sufrió un vil ataque en su casa en tiempos de la persecución toledista;, ¿debemos actuar de esa forma, ahora con suficientes razones y no cómo aquella vez?

¿Por qué algún fiscal de oficio no ha denunciado penalmente a ese”caricaturista”? ¿O es que la ley es solo para algunos amigos?

Cuando nuestra indignación parecía demasiada, hoy vemos con  mayor indignación como el señor que ocupa el Sillón Presidencial (¿gobierna acaso?) da un portazo al Primer Poder del Estado, olvidando que es Autónomo y NO tiene mandato imperativo. ¿Qué busca el señor Vizcarra? ¿Tapar una acusación fiscal y curarse en salud evitando una probable incapacidad moral?

El Presidente Vizcarra reclama por una “reforma política y del sistema judicial”, cuya propuesta resultó un adefesio . ¿Por qué el Congreso no se amarra bien los pantalones y le reclama que empiece a gobernar?¿Sabrá el Presidente el grado de pobreza e inseguridad que se vive en el Perú? ¿Cuántos peruanos morirán de frío y cuántos niños tienen ya su futuro frustrado por la anemia? ¿O es que acaso lo dicho por la congresista Vilcatoma sobre algunos escarceos lo tienen “con la cabeza caliente” y no lo dejan trabajar?

¿Qué se está buscando con la nueva “pechada” contra el Congreso? ¿Será hora de que ante las denuncias fiscales y ante la evidente incapacidad para gobernar el Perú, un segundo presidente en el mismo periodo presidencial deba renunciar o ser vacado? Hará unos años, el economista Hernando de Soto en una entrevista en vivo con el periodista Denis Vargas Marín se refirió al novelista Mario Vargas  como “un hijo de puta”. ¿Cuántos más se habrán ganado a pulso ese epíteto por su actuar o no?

39 AÑOS DESPUES

Hace días fui al llamado “lugar de la memoria, la  tolerancia y la inclusión social”  (lum). Fui después de algún tiempo y mantengo la misma apreciación que tuve la primera vez. Un lugar donde se cuenta la historia en forma sesgada y con una evidente intención.

“Miles de desaparecidos” cuya pre existencia o su desaparición se prueba por las voces de sus “deudos”. Historias contadas por los deudos de las víctimas (los peruanos en general) y los deudos de los victimarios (los asesinos de las organizaciones terroristas), dándoles a éstos toda la verosimilitud del caso.

“Historias” contadas por los propios terroristas como “testigos” de matanzas, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales” como el caso de Los Molinos donde “la sacrosanta palabra” del informe de la comisión y reconciliación (cvr) es fuente principal para desarrollar el argumento que da vida a este museo.

La historia que cuenta el lum no recoge la palabra de los actores que lucharon por la Patria. Tampoco desarrolla de manera veraz y certera lo que sucedió en los Andes y los conflictos que se agudizaron entre las comunidades, algunas de ellas proclives o cómplices del terrorismo asesino.

Tampoco se dice nada de las condiciones en las que tuvieron que luchar los diversos actores de la Nación contra las organizaciones terroristas, quienes tienen voz en este lugar a través de su palabra sin entredicho alguno.  Para el lum, “la sociedad civil” derrotó al terrorismo sin poner en su verdadero lugar el sacrificio de cientos de peruanos y la Estrategia de Pacificación durante el Gobierno Fujimori.

En el lum también se destacan las condiciones sociales que permitieron el alzamiento armado de las organizaciones terroristas, pudiéndose entender que tendrían razón al decir que “la rebelión se justificaba”.

Además se resaltan algunos excesos en medio de más de cien mil operativos militares y policiales, que condujeron a la captura con vida de los principales cabecillas terroristas pero ni por asomo se ve o se relieva las muertes de Ponce Canessa, Tumba o las víctimas pertenecientes a los Húsares de Junín. Lo que cometieron algunos en defensa del Perú ocurrió en medio del fragor de una guerra no convencional y no contra grupos “guerrilleros” como se quiere demostrar para el caso del mrta. Es hora del perdón para los que se equivocaron luchando por el Perú más no para los que provocaron un baño de sangre donde murieron más de 30 mil personas,

Es hora de contar la Verdadera Historia, no la que figura en el lum ni menos la que “cuenta” el informe de la cvr. En el Perú no hubo “un conflicto armado interno”. Hubo una guerra de la Sociedad y sus Instituciones contra organizaciones terroristas.

Tampoco hubo una Política Generalizada contra los “derechos humanos”, menos una Estrategia Genocida ni Guerra Sucia. Hace 39 años, el Perú y los peruanos vivimos terribles momentos que no deben repetirse.