¿UN MUNDO MEJOR?

El otro día recordábamos los 50 años de Woodstock. Según algunos fueron “tres días de paz, música y amor”.

Al respecto un amigo al que respeto, comentaba sobre aquel tiempo. Por cierto no comparto su punto de vista.

El dice que fue un punto de quiebre y la búsqueda de un mundo mejor’ ¿Mejor? El sostiene que sí pero cuando le digo qué respecto a un mundo donde la droga comenzó a campear, él me respondió que “las drogas duras vinieron luego”.

No nos engañemos. Las llamadas drogas “soft” no son sino la puerta de entrada al infierno, a la esclavitud de un mundo que no ha sido mejor.

En Woodstock, Santana estaba intoxicado por la mescalina, Hendrix por el LSD y miles “soñaban” con la marihuana.

No puedo negarlo. La música encandiló a miles, a mi también; pero nunca me enganché en ninguna droga.

Hoy, algunos sostienen que la batalla contra las drogas está perdida por lo que hay que legalizarlas. Ello lo sostienen nuestro Primer Ministro Del Solar y el novelista Mario Vargas. No hay duda que son parte de aquellos que quieren imponer un “nuevo orden mundial”, donde las drogas esclavicen a la humanidad y haga más fácil el vasallaje.

Todos hemos sido testigos de cómo las drogas han degradado a familiares y a amigos cercanos. Promisorios jóvenes se convirtieron en guiñapos mientras algunos se enriquecieron con ello y aún así History Chanel y Netflix los exaltan.

Ya es hora de combatir de verdad al narcotrafico. Basta de tibios.